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En Vivo, Theo y Simón.
Una vez más yendo al CC Richards. Anteriormente a la presentación del último disco de Perez, Curiosa Exhibición. Hoy a la primera fecha histórica de Theo y Simón. Yo voy a cantar y Simón va a tocar la guitarra. Nuestro amigo Carlos Pizzi se va a encargar del bajo y de la simetría facial. En la batería y la experiencia nuestro hermano Salvador Colombo. Juntos somos el cuerpo, mente y alma de una profecía que está por cumplirse. En la cancha se verán los pingos.
Empieza a llegar la gente y nos guardamos en el segundo piso. Simón ya destapó un White Horse pagado con las entradas de nuestros fans y está tomando del pico. Yo agua. La música está tan fuerte que tengo miedo de sacarme la voz charlando. Hay un DJ set de vinilos cortesía del local vecino en donde imprimí una lista con 155 nombres que vienen al chow.
Llega Marina y Sofi para hacer foto. Simón les da algunas instrucciones de tipo cinematográficas. Mientras, la gente se impacienta y mira su muñeca. Tenemos puestas nuestras mejores pilchas. Al menos eso creemos hasta que vemos llegar a Chapi con una camisa blanca empaquetada en una bolsa de traje. Simon proporciona zapatos negros para mi y para Carlos. Nos sentimos cancheros. Maxi baja la música y deja salir un poco de humo. El escenario está bañado en luz roja. Bajamos la empinada escalera y pisamos la alfombra. Olvido chequear el volumen de mi guitarra y empezamos. Partimos con Besos, una canción que se trata de darle besos a la copa del mundo.
Seguimos con Mudo y por suerte no me quedo afónico. La guitarra de Simón hace CRUNCH como la correa de un dinosaurio. El solo de batería es una ametralladora y el bajo tiene a la gente corriendo de acá pa ya.
Después de Hilos tenemos preparado algo para la canción homónima Discociudad. Carlos y Chapi se quedan solos. Empiezan a generar un pogo. Simón acerca su guitarra al público y empieza a explotar. Veo un espacio aceptable y me tiro. Siento una mano en mi nuca y me doy cuenta que no me dejaron caer. Me bajan suavemente y subo devuelta al escenario. Me equivoco en todo el resto de la canción.
Empezamos a repetir canciones. Llega Zombi y mi voz está empezando a chillar pero ya no importa. Pronto diremos “bye, bye.” Bacho me indica que baje con el público asique eso hago. Más ruidos de zombi y más arengueo para terminar con el poco aire que me queda. Decimos “bye, bye.”
Mi cara esta dura de sonreir. Antes de bajar a saludar Simón reflexiona sobre el círculo que acabamos de cerrar. Grabar, publicar, tocar y ahora a hacer más canciones. Se levanta con un pucho en la mano y le dejo lugar. Con la espalda empujo un espejo enorme que cae al piso y se parte en mil pedazos. Es el fin de un principio que tardó casi tres años. Desde la cancelación de El Socorrito en Teatro Nün hasta la presentación de nuestro nuevo disco punk Discociudad. Como si en nuestro esqueleto estuviese escrito.